Utilización de anavenenos ofídicos (crotoxina, bothropina, elapidina) en el tratamiento
del cáncer y otras enfermedades crónicas.
Más
de un centenar de autores, en todo el mundo, han escrito diversos trabajos sobre el uso
terapéutico de los venenos ofídicos [Bothropina, Crotoxina,
Elapidina/Najina(cobrotoxina)], en el tratamiento del cáncer, en el dolor, en la artrosis
y en otras enfermedades crónicas. Se ha estudiado profundamente la composición de los
venenos pero el trabajo sigue siendo dificultoso por tratarse de un material biológico
cambiante. Esto es precisamente lo que provoca ciertas opiniones de rechazo al empleo de
toxoides, anavenenos , "la crotoxina" y a la técnica de combinación de
fracciones como fue el caso del "complejo crotoxina". Los anavenenos de
ayer (venenos desnaturalizados) fueron "la crotoxina" de la década del 80
y pasaron al olvido porque en los años 1950/60 fueron desplazados por el desarrollo, el
avance y la penetración de la moderna industria farmacéutica, como muchos otros
medicamentos hoy tildados de antiguos. A comienzos del siglo pasado había una veintena de
destacados profesionales que utilizaban estas preparaciones magistrales tanto en medicina
humana como veterinaria. En la década 1930-1940 hubo grandes avances en ese campo.
Supieron resolver la elección del veneno a emplear para las experiencias y tratamientos
de los enfermos. Casi todos escribieron sus observaciones sobre el uso de la crotoxina y
los otros venenos con detalles importantes en las historias clínicas de sus pacientes.
Fueron constancias de casos tratados y mejorías obtenidas. Así, el veneno ofídico dio
origen entonces a lo que el profesor Dr. Pedro Castro Escalada (UBA-Medicina) llamó la
ofidioterapia. La publicación de su obra en 1935, titulada "Ofidioterapia" fue
de un valor importantísimo en el tratamiento de enfermedades crónicas, principalmente en
el cáncer con más de 60 casos diversos tratados. El Instituto Butantan (San
Pablo-Brasil) y el Instituto "C.G.Malbrán"(Buenos Aires-Argentina) lo
producían para entregar a pacientes con la indicación del caso. Muchos médicos de
aquellos años trataban con venenos de
serpientes (crotoxina y botrhopina) las jaquecas, las neuralgias, las hemorragias, los
tumores, los cánceres, la epilepsia, la lepra, el epitelioma de laringe, la sarcomatosis
interna abdominal, los carcinomas prostático, uterino y vulvar. Todo ello documentado
oportunamente y publicado. Hoy se sabe mucho más. Las actividades fisiopatológicas
fundamentales de los venenos ofídicos siguen siendo las mismas. Esto sugiere en primer
lugar la elección del veneno, luego los elementos celulares son excitados, inhibidos o
destruidos, según la dosis y la susceptibilidad receptora. La acción del veneno sobre
las grasas es la base de sus efectos benéficos aprovechables. Los anavenenos son
soluciones derivadas para el empleo terapéutico y experimental. Los antivenenos son
sueros curativos específicos contra las picaduras directas de los ofidios y de otras
especies ponzoñosas (arañas, alacranes). Los anavenenos tienen una acción local,
analgésica y asintomática como es el caso del crotálico. El derivado bothrópico tiene
una acción citolítica. En combinación actúan como analéptico antitumoral. En
comparación con otros fármacos no provocan inflamación y su supresión brusca no
determina ningún accidente. Actúan inmunológicamente. No existen contraindicaciones
para su empleo. Las dosis deben ser progresivas hasta alcanzar un nivel que permita su
evaluación y continuidad. Tampoco es un fracaso que las primeras aplicaciones no
produzcan efectos; más tarde ejerce su acción. Actualmente, en el mundo, hay muchos
profesionales que siguen tratando a sus pacientes con estas herramientas biológicas de
distintas maneras.
Los venenos ofídicos con crotoxina, bothropina y
elapidina, atacan compuestos químicos y reacciones claves en los organismos animales y
por extensión y similitud también en los humanos. En la composición de estos anavenenos
permanece inalterable una enzima conocida como fosfolipasa A2 (PLA2) que parece ser la
adjudicataria de la actividad antitumoral. Los resultados se observaron en distintos
estudios científicos realizados últimamente en células tumorales en los cuales se
comprobó que los venenos ofídicos aumentan la actividad de los macrófagos
El efecto analgésico agregado, principalmente de la
crotoxina y elapidina, resulta del bajo peso
molecular de algunos elementos de su composición. Desde hace casi 15 años venimos
investigando el tema de los anavenenos ofídicos y también de la apitoxina (veneno de
abejas o Toxina Pura de Apis Mellifera) en colaboración con distintos profesionales.
Desde entonces hemos presentado diversos trabajos sobre estos temas en congresos. En
homenaje a todos quienes participaron hasta
hoy en ésta línea de investigación, corresponde recordar que estos tratamientos
vulgarmente llamados "alternativos" fueron serios, científicos y académicos
antecesores de la quimioterapia y radioterapia. Tal vez todos puedan ser complementarios
y/o alternativos, pero esa decisión es personal. Nuestra tarea es la difusión de esta
posibilidad. Para mayor información comuníquese con nosotros.
LOS ANAVENENOS
Su acción en el dolor
La historia de los venenos ofídicos [Bothropina, Crotoxina, Elapidina/Najina(cobrotoxina)] encierra muchos secretos de la relación existente entre las serpientes y las artes médicas desde las mitologías hasta el presente y desde oriente hasta occidente. Actualmente podemos observar la imagen de serpientes en el logotipo de facultades, instituciones de la salud, clínicas, laboratorios, sistemas de medicina prepaga, empresas de ambulancias, editoriales de revistas especializadas en temas de la salud y farmacias; en países de diferentes idiomas y religiones. El veneno de las serpientes es una enorme fuente de enzimas y proteínas cuyo análisis aun no está completo. Por lo tanto su estudio y aplicación no debe extrañarnos. El ingreso de estos venenos [Bothropina, Crotoxina, Elapidina/Najina(cobrotoxina)] a la terapéutica moderna data de 1920 aproximadamente. Figuras destacadas de la medicina han investigado y utilizado su acción para modificar el curso biológico de distintas enfermedades crónicas. El profesor doctor Pedro Castro Escalada- UBA en 1935 publicó un libro titulado Ofidioterapia, en el cual cita más de 60 casos diversos tratados con anavenenos inyectables (crotoxina y bothropina) en forma intramuscular. Los venenos ofídicos atacan compuestos químicos y reacciones claves en los organismos animales. Esto los convierte en materiales de considerable utilidad potencial. La ponzoña ofídica permite la elaboración de preparados con diversas acciones. Los anavenenos son soluciones derivadas para el empleo terapéutico y experimental. Los antivenenos son sueros curativos específicos contra las picaduras directas de los ofidios. Los anavenenos [Bothropina, Crotoxina, Elapidina/Najina(cobrotoxina)] tienen una acción local, analgésica y sintomática. El anaveneno crotálico (vulgarmente conocido como "la crotoxina") se obtiene de la víbora de cascabel autóctona (Crotalus Durissus Terrificus). Su empleo está indicado en el tratamiento de algias, neuralgias, neuritis, dolores tumorales y dolores en general. Reduce el umbral de dolor, alivia o suprime los dolores. Los efectos analgésicos se obtienen por el bajo peso molecular de algunos de sus componentes. Esto ya se conocía pero fue reconfirmado con moderna tecnología en un estudio experimental publicado en la revista Toxicon, publicación oficial de la Sociedad Internacional de Toxinología, en 1993. El empleo de este anaveneno es un instrumento más en el tratamiento del cáncer, la artritis, la artrosis y diversas algias. Su aplicación es compatible con otros medicamentos convencionales y no posee contraindicaciones. Una acción terapéutica global debería ser acompañada por una dieta alcalina. Este criterio se apoya en que la mayoría de las enfermedades se desarrollan con más facilidad en organismos que mantienen una dieta ácida. Esta Fundación está dedicada desde 1989 al estudio de venenos de ofidios y de abejas (Apitoxina) y garantiza ambas preparaciones para uso terapéutico.
ANAVENENO MONOVALENTE DE CROTALUS dur.terr.
COMPOSICIÓN:
1 mg/ml inicial de veneno termodesnaturalizado de Crotalus
durissus terrificus en solución alcoholizada.
ACCIÓN TERAPÉUTICA:
Analgésico y antineurítico. Está indicado en:
Acné vulgar |
Epilepsia |
Migrañas |
Acrocianosis |
Esclerosis múltiple |
Neuralgias |
Anexitis |
Estados epileptoides |
Neuralgia al trigémino |
Apoplejía cerebral |
Fibromatosis |
Neuritis |
Artritis |
Hiperquinesia |
Parálisis facial |
Artrosis |
Isquialgia |
Parkinson |
Atrofia muscular |
Laringoespasmo |
Poliartritis reumática |
Distrofia vegetativa |
Linfoadenitis |
Vértigo |
POSOLOGÍA:
Se
debe administrar en dosis crecientes. Éstas pueden ser ajustadas a criterio del
profesional según la necesidad y evolución del caso. La suspensión no produce efectos
de consideración, pero en caso de interrupción programada se recomienda utilizar dosis descendientes.
La dosis más empleada comienza con 0,15 ml y aumenta diariamente 0,05 ml hasta llegar a
dosis que pueden variar desde 0,75 ml hasta 2 ml. de ser necesario. En éste último caso
es preferible realizar dos aplicaciones diarias con la mitad del contenido (por ejemplo: 1
ml. en la mañana y 1 ml. en la noche). La variación en la dosis y en los tiempos de
aplicación depende de cada caso.
FORMA
DE ADMINISTRACIÓN:
La más utilizada es la vía intramuscular profunda. Conviene
emplear jeringa de 1 ml. con escala decimal y aguja 40x8. También puede utilizarse en
forma subcutánea profunda y peritumoral distribuida
(si es accesible). Se puede aplicar en pequeñas cantidades, en décimas de mililitros,
alrededor de una articulación inflamada (coxofemoral, rodilla, hombro). En caso de
existir algún malestar posterior en el lugar de la aplicación, horas después de
aplicada, se puede agregar a la dosis, en lo sucesivo, un poco de solvente indoloro;
entonces se deberá utilizar una jeringa de mayor cantidad. También se pueden repetir las
dosis menores hasta lograr una desensibilización adecuada.
CONTRAINDICACIONES:
No posee, salvo hipersensibilidad específica a alguno de sus
componentes. En caso de presentarse algunos
signos alérgicos se debe suspender el tratamiento, reducir las dosis y/o emplear
previamente un antihistamínico.
ANTIDOTISMO:
El medicamento puede ser antidotado con el suero específico,
por lo que se recomienda evitar el tratamiento en pacientes tratados con el suero
antiofídico de cualquier especie hasta 90 días después de su suspensión.
PRESENTACIÓN:
Frasco ampolla
estéril para 10 ml con anaveneno desarrollado por esta Fundación. Se recomienda su
conservación en frío evitando la congelación.
TelFax 4943-5999
Correo: fundesbiol@speedy.com.ar
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